Nuestra soledad.

Carlos Ravelo Galindo, afirma

El escritor mexicano Fernando del Paso recibió el premio Cervantes 2015 de manos del Rey de España en la Universidad de Alcalá de Henares.                                                                                               En su discurso, ante el azoro de la comunidad intelectual, dijo algo cierto de lo que ocurre en nuestro país, pero no era el lugar adecuado.   Lo hizo, creemos ante nuestra soledad.                                                                                                Ponemos ante usted el texto, que al pie de la letra dice:
         “Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, los abusos de poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo.                     Criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza y aprovecho este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el Estado de México de la bautizada como Ley Atenco,  una ley opresora que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público, la integridad, la vida y los bienes, tanto públicos como de las personas.          Subrayo: es a criterio de la autoridad, no necesariamente presente, que se permite tal medida extrema.  Esto pareciera tan solo el principio de un estado totalitario que no podemos permitir. No denunciarlo, eso sí que me daría aún más vergüenza”.

         Tuvo Fernando del Paso el valor para decirlo. Pero escogió, como el mismo dice, el lugar inapropiado. No obstante, ya lo hizo. Y la crítica por su valerosa imprudencia, no ha sido poca.

         Ello nos  obligó aL titular nuestro trabajo como “nuestra soledad”, que es  en la que vivimos. Porque nadie, absolutamente nadie de los tres Poderes, nos hace caso. Por ello, no sólo en Europa,  Asia y los Estados Unidos, nos compadecen y repiten lo que acaba de señalar el laureado escritor.

        

 

Lo confirma el Congreso que en su más reciente sesión, horas antes de irse de vacaciones los diputados y senadores,  se negara a aprobar, leyes fundamentales para que en el país se termine  el abuso de autoridad, el cinismo,  la corrupción, la impunidad, los secuestros.

,        Pero, en un acto de contrición, dieron  el visto bueno a la sanción de  hasta 20 años de prisión a quien, particulares, soldados, marinos, federales, participe en actos de tortura, con fines  de  tener elementos de “prueba” para meter a prisión a “presuntos” delincuentes.

La  llaman  “Ley general  para prevenir, investigar y sancionar la tortura y otros tratos y penas crueles, inhumanos o degradantes”. Y advierte al Ministerio Público, a sus agentes,  excluir las declaraciones  o pruebas obtenidas bajo tortura. En adelante.

Pero, hay que advertir que esta ley no es retroactiva. A los acusados de torturar, borrón y cuenta nueva? El debido proceso. Dirían los jueces ya.

Estamos solos. Nos dejan solos. Pero como dicen los amigos, y con razón: “Más vale solos que mal acompañados”. Pero para eso falta valor. En fin. Es nuestra soledad. Que merecemos por permitir todos los etcéteras que conocemos y callamos.

Mejor explicar cómo se puede interpretar la soledad de dos maneras: estar solo o sentirse solo.  O como nos hace el gobierno: dejarnos solos.  El anterior ejemplo es evidente.                                                                                                Estar solo es un hecho común para todos. No siempre estamos acompañados.   Esta experiencia de soledad se puede disfrutar mucho y suele ser muy constructiva. Cuando estamos solos podemos no hacer nada y sentirnos bien,                                                                                        Descansar. Disfrutar de la naturaleza,  tomar sol, caminar, ,meditar o simplemente hacer lo que nos gusta sin interferencias de otras personas                                                                                                        Sentirse solos es diferente, porque uno se puede sentir solo también  acompañado.                                                                                El sentimiento de soledad está relacionado con el aislamiento,  La noción de no formar parte de algo. La idea de no estar incluido en ningún proyecto. Entender que a nadie le importamos lo suficiente como para pertenecer a su mundo.                                                                  El sentimiento de no pertenencia nos lleva a la depresión. Cuando además nos sentimos culpables de nuestra propia soledad.      Es una ilusión creer estar acompañado porque en realidad la mayoría está solo.  No muchos saben lo que es una verdadera relación y crean vínculos que no lo son.

Sólo una persona madura puede tener una relación verdadera, porque se ha liberado de las dependencias

La madurez es la capacidad de vivir la vida sin muletas ocasionales, Es aprender a hacerse cargo de los propios problemas, Reflexionar antes de actuar y ser responsable de las consecuencias de las acciones, sin proyectar los errores en los demás

La relación no implica tener a alguien para eventualmente apoyarse, sino por el contrario. Significa interesarse por el otro y comprenderlo. Y tratar de olvidarse de uno mismo.

La dependencia crea vínculos con personas omnipotentes, para recrear la simbiosis madre-hijo.  Este tipo de relación patológica, que tiene carácter sadomasoquista, está destinada al fracaso.

Recién cuando nos liberamos de las dependencias y nos olvidamos de nosotros mismos aprendemos a vivir, a no tener miedo y a ser libres. Accedemos  a la posibilidad de una verdadera relación.

Si no hay desarrollo personal tampoco puede haber una relación duradera, porque el estancamiento produce aburrimiento

La intención vale más que el hecho en si mismo. No  se trata de resultados sino de orientarse hacia el camino de la propia senda.

Solamente cuando estamos solos podemos ponernos en contacto con nosotros mismos.

Esa oportunidad nos permite vernos y evaluar si realmente somos como queremos ser y si  hacemos lo que deseamos.

Si esa imagen no estuviera de acuerdo con nuestras expectativas, es el momento de preguntarnos, que es lo que hemos hecho  ahora para lograrlo.

Insistimos en que el gobierno, todo, nos dejó solos. Por ello esta reflexión..

craveloygalindo@gmail.com

 

 

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