Miedo a qué

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Sí, miedo a qué le tenemos. ¿A que llegue a la primera magistratura? Ya pasamos experiencias  amargas. Y las tenemos  peores. El tricolor ahora en su “nueva” faceta, está como nunca, dentro y fuera del país. Se habla mal de México, en todo el mundo. Vaya, hasta en el Cielo. Creyeron que quien vendió nuestros ferrocarriles a  Usa, en donde vive plácidamente, al dejar en los Pinos al Pan, allá en dos mil,  haría un favor al pueblo. Todo lo contrario. Resultó peor. Los panistas llegaron a resarcir sus bolsillos con el erario público. Y  siguen en lo mismo, con la bendición de sus cómplices. Estos, ya lo superan con creces. No existe prudencia, honestidad, moral, ética. Los dos, junto con el amarillo dividido, se aplauden como focas. Y unidos, en algunos medios de difusión, escritos y hablados, forman un frente común para denigrar a quien creen que puede llegar y ser una posible solución al sacrificio que padecemos desde hace quince años. Eso sin contar la inmolación de dieciocho anteriores  más. Miedo a qué, volvemos a la pregunta. A que llegue a ganar quien por tercera vez lo intentará en el dieciocho. Se le atribuyen todo lo habido y por haber. Pero no lo acusan de vivir en la opulencia. Se les olvida que construyó, con el dinero del pueblo, un segundo piso que no se cobra por circular en él. (Hoy se paga en los que construyeron españoles) Que con el dinero del pueblo construyó universidades. Hospitales. Escuelas, que aún existen y en uso. Que destinó el dinero del pueblo al beneficio de la vejez y de los incapacitados, vigente aún. Que con el dinero del pueblo construyó kilómetros del metro y mantuvo su mantenimiento sin aumentar la tarifa. Lo acusan, eso sí, de que uno de sus hijos usa zapatos de marca y caros. Tienen razón: debería andar descalzo como la mayoría ciudadana.  Se olvidan que a quienes escogió para acompañarlo, viven aún, son personajes de primer orden. No como los que rinden pleitesía al joven mandatario, pese a la mácula y desprestigio con que ha manchado al país y sólo cobran del erario. No hacen nada, pero su genuflexión es patente y vigente. Con su nuevo partido ha infringido pánico a quienes afectaría su llegada a Palacio Nacional. Por eso no lo quieren e intentarán a toda costa impedírselo. Pero miedo a qué: A que saque al buey de la barranca y meta al orden a corruptos, prevaricadores, sátrapas. En una palabra, que regrese la paz, la tranquilidad, el equilibrio y el alimento a una Nación que ya no ve la lluvia, sino lo tupida. Por supuesto que pensamos en un hombre que como el pueblo tiene también hambre y sed de justicia, que aún no llega.

La respuesta es AMLO.

craveloygalindo@yahoo.com.mx

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