Tranquilos, por favor

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

 

 

 

La Cámara de Diputados congeló ¿así se dice? la reforma que con el nombre Ciudad de México, trata de crear  un nuevo Estado en la República y desaparecer, de hecho, el Distrito Federal. Vaya, modificar, para no cambiar.

A quién le preocupa, interesa o ayuda tal movimiento político. Sí. Solamente a la clase que vive de la política, por la política y con la política.  A nadie más beneficia, porque para los que aquí nos tocó vivir,  no entraña más empleos, tranquilidad. Menos impuestos, Acabar con el hambre. Que disminuyan los delitos. Mejores sueldos. Algo útil. Nada nuevo, absolutamente.

Ni  que contribuya a tener un nuevo “paraíso”, como lo llama, el que fuera secretario del trabajo en los setenta. Amen de presidente del tricolor, al que renunció cuando ya no lo tomaban en cuenta. Como ahora  que cuando le pidió al líder camaral del tricolor darle trámite al “proyecto”,  aquél más o menos le dijo: “Vivir de prisa no es vivir… Es sobrevivir”.

Por ello y más, invocamos a Carl Honoré, famoso por su libro premiado Elogio de la Lentitud, que  recomendamos, sobre a todos los que no se despegan de la ubre gubernamental.

Este sostiene que la hiperactividad actual nos lleva a dedicar nuestras energías a otras metas, que nos hacen olvidar las cosas importantes de la vida. Como servir y no servirse. Ayudar y no ayudarse.

Intentemos decrecer el ritmo alocado en qué vivimos para no degradarnos nosotros mismos. Simplemente reduzcamos la marcha y busquemos el tiempo justo para cada cosa; saboreemos cada momento al  priorizar lo imprescindible. Como la justicia, por ejemplo.

Los siguientes conceptos fueron extraídos de su libro. Los compartimos:

Cuando estés acompañado apaga el celular y desconecta el teléfono.

Tómate tiempo para comer y beber. Este es uno de los placeres de la vida, no hay que arruinarlo.

Pasa tiempo a solas contigo mismo, en silencio… Escucha tu voz interior.  Medita sobre la vida en general.

No hay que temer al silencio. Al principio es difícil, pero luego se notan sus beneficios.

Apártate de los ruidos y no mires a toda hora la televisión.

Escucha música con calma y verás que es bellísima.

Escribe una lista de prioridades… Si lo primero que escribiste es trabajo, algo anda mal, vuelve a redactarlo.

El trabajo es importante y debemos hacerlo, pero no es lo más importante en la vida.

No hay que creer eso de que en poco tiempo se ama. Es un error pensar que se puede amar una hora por día y basta con eso. Hay que escuchar los sueños de la gente que amas, sus miedos, sus alegrías, sus fracasos, sus fantasías. Y sus problemas.

No hay que esperar que todos sigan tu ritmo.

Eres tú quien debe desacelerar el paso.

Recuerda que la conversación y la compañía silenciosa son los medios de comunicación más antiguos que existen.

El virus de la prisa es una epidemia mundial. “Si lo has contraído, trata de curarte”.

Espero que esto les  sirva para disminuir el estrés que tanto agobia, ya lo dijimos, a quienes, con nuestros impuestos, mantenemos.

Si les damos eso y les preguntamos, ¿qué más quieren? No dudes que nos responderán en coro: Más, mucho más, como hoy en el Congreso.

craveloygalindo@gmail.com5

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