El agua de coco: alimento saludable de la semana.

El agua de coco se obtiene de la fruta verde de Cocos nucifera, una de las palmas que se usa hace varios milenios, quizás desde el origen de la humanidad en África, hace unos 200 mil años, como complemento alimenticio para bebés humanos y en casos de emergencia como sustituto de la leche materna.

El agua de coco es un suero natural que se puede usar para rehidratar el cuerpo después de ir al gimnasio, estéril hasta que se abre el fruto y se usó como suero intravenoso de emergencia en los hospitales durante la segunda guerra mundial.

Cien gramos de agua de coco proporcionan sólo 18 kilocalorías, por lo que se puede consumir como agua de uso; casi no tiene grasa con sólo el 0.05% y muy poca proteína con el 0.3% y también es bajo en carbohidratos con tan sólo el 4.7%; hasta donde se sabe y ha estudiado es un alimento rico en antioxidantes y buen muntivitamínico y mineralizante: tiene 18 mg de calcio, 16 mg de fósforo, 1.0 mg de hierro, vitaminas del complejo B: tiamina 0.01 mg, rivoflavina 0.01 mg, niacina 0.3 mg y 1.8 mg de vitamina C.

Contiene también potasio, magnesio, citoquininas y en la medicina tradicional de varios países se usa como antiparasitario, antiviral y ayuda al sistema inmunológico a eliminar las células dañinas.

Es muy importante considerar que el agua de coco se debe de obtener cuando la fruta es de color verde; así que no se recomienda consumir el agua si ya cambió de color; sobre todo si es de color café o marrón y no menos importante es no confundir con la leche de coco, la cual es elaborada con la pulpa, la cual no se recomienda consumir para los humanos, pues la grasa del coco contiene los ácidos grasos saturados, los mismos de las grasas animales como el ácido palmítico y el esteárico.

El agua de coco es muy recomendable como alimento humano desde el día en que se nace y su pulpa o grasa no sólo no es recomendable para consumo humano, sino que por el contrario, es muy dañina, pues son las mismas grasas que provocan los infartos, trombosis, migrañas, várices, entre otras muchas enfermedades. Por estas razones, el Instituto Nacional de la Nutrición ubica a la grasa de coco en la zona roja de alta peligrosidad para los humanos.

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