El ejercicio no permite que se manifiesten los genes del infarto

El ejercicio no permite que se manifiesten los genes del infarto, hipertensión o de la diabetes y es fundamental la actividad física cuando se reduce el consumo de calorías en un programa para bajar de peso, pues el sedentarismo aumenta de peso aunque se reduzca el consumo de calorías; una persona con sobrepeso que hace ejercicio es mucho más saludable que una persona delgada que no lo hace; la mitad de los infartados son de complexión delgada.

La Epigenética es la ciencia que estudia las modificaciones de los genes por cambios en el ambiente como la alimentación, el control del estrés; y ahora, se ha evaluado de manera aislada cómo la actividad física produce cambios en los patrones de mutación de las células musculares, lo cual impacta en la prevención de la resistencia a la insulina y los procesos inflamatorios.

Los estudios de Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España, concluyen que a pesar de haber disminuido la ingesta de calorías de 3 mil en los años 60’s, a 1820 kcal en el 2013; ha aumentado el sobrepeso y la obesidad; pues el 41% de la población es sedentaria: 47% las mujeres y 36% los hombres. Se concluye que el sedentarismo provoca aumento de peso aunque se reduzca el consumo de calorías.

Las personas con sobrepeso y obesidad que se mantienen físicamente activas, tienen menos riesgo de un infarto que las personas de peso normal y que son sedentarias, además, una dieta con grasas animales obstruye más rápido las arterias aunque sea de complexión delgada.

El ejercicio físico aumenta el apetito y después de cada entrenamiento, hay la tendencia a consumir más calorías que las que se acaban de quemar, pues la actividad física estimula la liberación de grelina, la hormona del apetito; por lo que se recomienda consumir verduras y frutas bajas en calorías y evitar los jugos y los cereales.

Respecto a la temperatura del gimnasio, se queman más calorías cuando hace calor, porque el mismo tiempo de ejercicio exige mayor esfuerzo al cuerpo, que cuando el ambiente es frío.

Estos resultados fueron dados a conocer recientemente por el Instituto Karolinska de Estocolmo en la revista Epigenetics, así como una publicación del American College of Sports Medicine y los reportes de la Universidad de Aberdeen de Escocia y la Universidad de Birmingham de Inglaterra.

 

 

 

 

 

 

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