Europeos negocian salida de su crisis griega

 

Los países que conforman el “Eurogrupo”, entraron en crisis la semana pasada por la confrontación entre Alemania y Grecia, gobernada ésta última, desde las elecciones del mes pasado, por el Partido de izquierda, Syriza, que solicitó una prórroga en el programa de rescate, sentando las bases para una nueva y conflictiva ronda de negociaciones entre los gobiernos de la zona euro.

 

De ahí surgieron una serie de intercambios públicos entre Berlín y Atenas, que presagiaban una fuerte confrontación y una señal de deterioro en las relaciones entre los dos países.

 

“La carta de Atenas no ofrece una propuesta substancial para una solución”, indicó el portavoz del Ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble, al recibir la petición de Atenas.

 

A su vez, un alto funcionario griego manifestó ante un grupo de periodistas, que los Ministros del Eurogrupo, que pronto se reunirían, “solo tienen dos opciones: aceptar o rechazar el planteamiento griego; demostrará quién quiere encontrar una solución y, quién no” .

 

El problema es serio y de gran dificultad para resolver. Hace varios años, el gobierno anterior griego recibió un análisis completo de la situación de sus finanzas públicas que incluían, por primera vez, los datos reales del gasto público en euros y de la deuda pública acumulada. Era una zona de desastre, que mostraba que en el pasado se habían falseado los números, que delataban los muchos euros gastados, muy por encima de lo que les correspondía.

 

Por ello, los euros ajenos gastados medían la deuda acumulada; era mucho más grande que la reconocida; de ahí que en la negociación para entrar a la zona euro, la propuesta de medidas a tomar, implicaba una  austeridad de difícil cumplimiento.

 

Recordemos que algo parecido ocurrió con España, que después de la borrachera de gasto en euros, se habían agotado lo que les correspondía, y mucho más. No hubo una contabilidad adecuada y aún siguen padeciendo las consecuencias.

 

Volviendo a los griegos, ante la reacción alemana, el nuevo Primer Ministro griego, Alexis Tsipras, y el  Ministro de finanzas, Yanis Varoufakis, declararon duramente en contra de Alemania y el resto de los acreedores de Grecia, lo que fue recibido con enorme simpatía por sus compatriotas, irritando con ello al gobierno alemán.

 

Finalmente, la solución convenida el viernes pasado entre el Eurogrupo y Grecia, fue un acuerdo político para prorrogar cuatro meses el programa de rescate actual de Grecia, en el que ambas partes se declararon vencedoras, porque incluye las exigencias del Eurogrupo, pero también permiten al gobierno griego participar en el diseño de las reformas.

 

Además de los gobiernos de Grecia y Alemania, participaron en este acuerdo el Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Financieros, del Eurogrupo, Pierre Moscovici, la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, y el Presidente del Consejo de Ministros de Finanzas, involucrándose asimismo, el Presidente francés, François Hollande.

 

En este nuevo pacto el gobierno griego deberá presentar antes del  24 de febrero, una lista de reformas, con lo que le abrirán las puertas a un tercer rescate.

 

Solo si el Eurogrupo aprueba la revisión del nuevo programa, se permitirá el desembolso de 1,800 millones de euros del rescate, y la transferencia de 1,900 millones de euros que Grecia reclama al Banco Central Europeo (BCE), procedentes del rendimiento de los bonos griegos. Los 10,900 millones de euros en bonos del fondo temporal del rkescate en la reserva helena, utilizada para salvar a la banca, regresarán al BCE y solo podrán usarse si éste, o el supervisor bancario único, autorizan.

 

El documento de entendimiento que fue publicado por el Eurogrupo, destaca: 1) Que el listado de reformas a presentar por Grecia, deberá estar “basado en el actual acuerdo”; 2) Estas reformas deberán  ser validadas, en una primera instancia, por la antigua Troika (Comisión Europea, el FMI y el BCE)  y, en una revisión más profunda, por el Presidente del Consejo de Ministros de Finanzas de la Zona Euro; revisión que deberá concluir en el mes de abril.

 

Grecia también se comprometió a no adoptar “ninguna medida ni cambio unilateral”, que pueda “afectar negativamente los objetivos fiscales, la recuperación económica o la estabilidad financiera, según el análisis de las instituciones. Esto impide, sobre el papel, que el gobierno de Syriza apruebe la legislación para revertir la reforma del mercado laboral y su paquete de medidas sociales previsto para esta semana”.

 

Atenas también “reiteró el compromiso de honrar sus obligaciones financieras con todos sus acreedores de forma completa y puntual”. De nuevo, esto aleja al gobierno griego de sus responsabilidades de campaña electoral de aplicar una quita o, incluso, de canjear la deuda antigua por bonos ligados al PIB.

 

En cuanto a los objetivos fiscales, las autoridades griegas “garantizan superávits fiscales primarios apropiados a las ganancias financieras necesarias para asegurar la sostenibilidad de la deuda en línea con el comunicado del Eurogrupo en noviembre de 2012.

 

En ese comunicado, los socios del euro se comprometieron a aliviar la carga de la deuda griega siempre y cuando se cumplieran varias condiciones: se completara el programa actual, Grecia tuviera superávit fiscal primario y se considerara necesario.

 

Sin embargo, el comunicado afirma que “las instituciones van a tener en cuenta las circunstancias económicas y 2015”,  a la hora de definir el superávit fiscal primario para este año, “actualmente fijado en 3%”.

 

 

 

 

Jesús Alberto Cano Vélez

*Economista sonorense.

 

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